La guerra hoy: mil perdrones

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Guerra de Vietnam
Noviembre 1955-abril 1975 (20 años)
Lugar: Vietnam, Laos y Camboya
Combatienes: Vietnam del Norte (apoyado por Corea del Norte, la Unión Soviética, China, el Viet Cong, el Khmer Rouge y Pathet Lao; con el soporte militar de la USSR y Cuba) contra Vietnam del Sur (apoyado por Corea del Sur, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, la República Khmer y el reino de Laos; con el soporte militar de Taiwán)

Empezó con John Fitzgerald Kennedy en USA y Ho Chi Minh en Vietnam del Norte.

El primer conflicto televisado de la Historia.

La primera derrota militar de los Estados Unidos.

El “síndrome de Vietnam” fue el sentimiento de derrota e impotencia sufrido por la sociedad estadounidense luego de la derrota.

Fuerzas: 1.400.000 vs 860.000
Muertes: 370.000 vs 850.000
Además de los soldados se estima un total de muertes de más de 4 millones de personas

Resultado: vitoria decisiva de Vietnam del Norte; derrota militar y política de los Estados Unidos

Consecuencias: desaparición de Vietnam del Sur; instauración de gobiernos socialistas en Vietnam, Camboya (masacre de los Jemeres Rojos bajo el mando del dictador y genocida Pol Pot) y Laos.

Cambios territoriales: unión de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur en la “República Socialista de Vietnam”.

***

La secuencia inicial de “Apocalypse Now” muestra un paisaje tropical (la ciudad de Saigón, en Vietnam, hoy Ho Chi Minh). Se oye el sonido de las aspas de un helicóptero; enseguida se levanta una polvareda y comienza a sonar la canción “The End” de The Doors. De repente, las palmeras comienzan a arder envueltas en un fuego incontrolable. This is the end, my only friend, the end of our elaborate plans, the end of everything that stands.

 La imagen de la cara sudada de Martin Sheen se funde y se confunde con las llamas, las palmeras, los giros de un ventilador encendido, que pretende, inútilmente, apaciguar el calor. En su cuarto: anotaciones, papeles y documentos, un vaso de whisky medio vacío y un revólver sobre de la cama, el sonido del ventilador, la cara de él, que está paralizado, el arma, el sonido del ventilador, pac, pac, pac, persistente. Encerrado en su cuarto, el personaje de Sheen comienza a desmoronarse.

Mierda, sigo todavía en Saigón. Cada mañana pienso que voy a despertar nuevamente en la selva. Al principio era peor: me despertaba y no había nada. Prácticamente no le dije nada a mi mujer, hasta que al final dije sí al divorcio. Cuando estaba aquí quería estar allí; cuando estaba allí lo único que pensaba era en regresar a la selva. Hace una semana ahora que estoy esperando una misión. Ablandándome. Cada minuto que paso dentro de esta habitación me siento más débil. Cada vez que miro a mi alrededor las paredes parecen encogerse cada vez más.

Fuck, fuck, fuck, fuck, yeah, do it, fuck fuck, canta ahora Jim Morrison.

Lo vemos de pie, perdiendo los estribos. En calzoncillos, empieza a contorsionarse, a rodar sobre la cama, a realizar gestos de combate; le pega un puñetazo a una lámpara, ocasionando una herida en su mano que empieza a sangrar; y él se fascina con la sangre, con la cual embadurnar su cara, mientras le da fuerte al alcohol, lo echa sobre su boca de manera obscena, dejando que chorree por su pera y por su pecho. Está desnudo, tiene un rostro de angustia desesperante: es un llanto, es un suplicio.

SheenApocalypseNow

Una película que pinta un retrato incómodo de la guerra de Vietnam. Un conflicto inútil que deja sus marcas en los soldados (no sólo norteamericanos, claro está). El foco puesto en ellos muestra: evasión, desesperación, confusión, sexo, drogas y Rock N’roll.

La guerra te cambia, no quedas indemne luego de tu paso por el terreno enemigo, más si el campo está minado y repleto de túneles y emboscadas. Booby traps.

Como suele suceder en este tipo de conflictos, los combatientes desarrollan su propia jerga. Una consecuencia de una camaradería necesaria, un código propio para desenvolverse frente a las líneas enemigas, glosario para una situación inefable. En cierto sentido, este lenguaje compartido grafica la dinámica de una guerra. Le da carne, sonido y voz. Imaginamos al Comandante Johnson vociferando por encima del ruido ensordecedor de los disparos. Vemos a los Marines descendiendo, como mosquitos, de las entrañas del moscardón, dialogando desde el aire. La guerra, las guerras de antes, eran eso: barro, gritos, llantos, explosiones, desmembramientos, sangre, orina, mierda, líquidos, empastes, trampas, evasiones, cicatrices.

GuerraVietnamPrincipio3

Chuck, Charlie, Gooks, Dinks, Slopes: término peyorativo para referirse a los soldados del Vietcong o a los miembros del ejército de Vietnam del Norte

Rat: un soldado entrenado para entrar en espacios reducidos como el complejo sistema de túneles erigido por los vietnamitas

Rat

Birds, Choppers: helicópteros

Jungle, Field, Indian country, Bush, Boonies: las áreas hostiles alejadas de los campamentos base

Foo Gas: un tipo de mina que emplea una carga explosiva para disparar un líquido ardiente sobre un determinado objetivo/blanco

Punji Sticks: cañas de bamboo afiladas, sembradas en la tierra con el extremo punzante hacia arriba. Utilizadas dentro de las famosas booby traps vietnamitas. Sus puntas estaban untadas con heces para provocar infecciones en las heridas causadas.

PunjiSticks

Betel Nut: las hojas o raíces de la palma de betel que son moderadamente narcóticas y son masticadas por muchos vietnamitas, sobre todo mujeres ancianas, para aliviar el dolor de enfermedades en las encías. Esta sustancia, si se emplea regularmente durante mucho tiempo, ennegrece completamente los dientes.

Betel

Bong Son Bomber: un cigarrillo de marihuana gigante.

CannabisWar

Donut Dollies: mujeres jóvenes de la Cruz Roja ubicadas en estaciones alejadas del campo de batalla cuyo trabajo consistía en motivar y entretener a los soldados. Muchas visitaban a las tropas en áreas desoladas de la selva.

Dollys

Dollys

TARFU: acrónimo de Things Are Really Fucked Up.

Zippo: reconocida marca de encendedores que utlizaban los soldados para prenderse un porrito o vaya uno a saber qué más. Los tipos les hacían grabados en su superficie para personalizarlos.

Zippo

***

El libro más sorprendente e interesante que leí sobre la guerra es Dispatches de Michael Herr, corresponsal de la revista Esquire durante el conflicto de Vietnam. Estuvo allí dos años y escribió las crónicas más vívidas y honestas que me ayudaron a entender y experimentar la lógica de la guerra de una manera única. Herr te transporta al terreno y cuando estás allí, situado por medio de las palabras, no puedes permanecer indemne. Tampoco puedes dejar de pasar las páginas, porque aprendes sobre la naturaleza humana y te enfrentas a cuestiones difíciles de digerir pero que forman parte de lo que significa ser humano, hoy y hace miles de años. Nos guste o no. Cuando un velo se corre, jamás puede volver a su estado inicial. Enfrentarse a algo es hacerse responsable de lo que vemos. Confrontar la realidad, al qué y no al debería, querría, desearía es un rasgo de adultez. Y duele.

Dispatches-MichaelHerr

Una visión particular, no convencional, casi poética.

Michael Herr

I went to cover the war and the war covered me.

We came to fear something more complicated than death, an annihilation less final but more complete…if you stayed too long you became someone who had to have a war on all the time.

Most combat troops stopped thinking of the war as an adventure after their first few firefights, but there were always the ones who couldn’t let that go, these few who were up there doing numbers for the cameras… We’d all seen too many movies, stayed too long in Television City, years of media glut had made certain connections difficult.”

Going out at night the medics gave you pills, Dexedrine breath like dead snakes kept too long in a jar. […] I knew one 4th division Lurp who took his pills by the fistful, downs from the left pocket of his tiger suit and ups from the right, one to cut the trail for him and the other to send him down it. He told me that they cooled things out just right for him, that could see that old jungle at night like he was looking at it through a starlight scope.

‘You can’t take the glamour out of war’. It’s like trying to take the glamour out of sex, trying to take the glamour out of the Rolling Stones’. He was really speechless, working his hands up and down to emphasize the sheer insanity of it… “Ohhh, what a laugh! Take the bloody glamour out of bloody war!’.

 Somewhere on the periphery of that total Vietnam issue whose daily reports made the morning paper too heavy to bear, lost in the surreal contexts of television, there was a story that was as simple as it had always been: men hunting men.

 “Well, good luck,’ the Vietnam verbal tic…It was as though people couldn’t stop themselves from saying it, even when they actually meant to express the opposite wish, like, ‘Die, motherfucker.’ Usually, it was only an uninhabited passage of dead language, sometimes it came out five times in a sentence, like punctuation… Sometimes, though, it was said with such feeling and tenderness that it could crack your mask… Me too, every day, compulsively, good luck… and though I meant it every time I said it, it was meaningless. It was like telling someone going out in a storm not to get any on him, it was the same as saying, ‘Gee, I hope you don’t get killed or wounded or see anything that drives you insane.’

Some people just wanted to blow it all to hell, animal, vegetable and mineral. They wanted a Vietnam they could fit into their car ashtrays.

“Page took the record that was playing on the turntable off without asking anybody and put on Jimi Hendrix: long tense organic guitar line that made him shiver like frantic electric ecstasy was shooting up from the carpet through his spine straight to the old pleasure center in his cream-cheese brain, shaking his head so that his hair waved all around him, Have You Ever Been Experienced?” 

“After a year I felt so plugged into all the stories and the images and the fear that even the dead started telling me stories, you’d hear them out of a remote but accessible space where there were no ideas, no emotions, no facts, no proper language, only clean information. However many times it happened, whether I’d known them or not, no matter what I’d felt about them or the way they’d died, their story was always there and it was always the same: it went, “Put yourself in my place.”

If war was hell and only hell and there were no other colors in the palate I don’t think people would continue to make war.

***

Cyberwarfare

En la actualidad, la tecnología moderna comienza, poco a poco, a reemplazar al soldado de carne y hueso que debe “defender el honor de su país” con su cuerpo y sus jóvenes vísceras. Ya no hay más Apocalypse Now, aunque ahora, now, el apocalipsis tiene otras características. Digitaciones clandestinas. El campo de batalla ya no se define por la geografía. Cambia la lógica espacial. Trabajadores contratados en lugares remotos ejecutan sus blancos sin mancharse las manos de sangre. Yeah, kill those sons of bitches. En las pantallas las personas son manchas oscuras, bacilos que se mueven infectando la soberanía norteamericana. Porque son terroristas, cargan explosivos, son amenazas potenciales: bum y nos curamos en salud.

‘Ever step on ants and never give it another thought?’(piloto de drones)

Drone

Es interesante: en una nota de The Guardian, un piloto de drones militares que sobrevoló, desde Las Vegas, sobre Afganistán y otras zonas de conflicto, describe la manera “colorida” en la que los aviadores se referían a sus blancos (volvemos al glosario, al eufemismo, a esa manera de utilizar la lengua para chupetear, como miel, un asunto que es en realidad espinoso y amargo). “Cortar el césped antes de que crezca fuera de control”, “tironear los yuyos antes de que colonicen el suelo”. Los niños son “terroristas de tamaño gracioso”. “En el proceso, debías matar también parte de tu conciencia”.

Vuelves a tu casa, cenas con tu mujer y tus hijos, y bueno, no puedes contarles lo que pasó durante el día.

A los pilotos se los llama gamers. Juegan en turnos de casi 12 horas, 6 días a la semana. Ojos rojos. Decisiones críticas de vida o muerte. No eran terroristas: eran niños que ahora son huérfanos. Puede suceder. En las imágenes que ven son testigos de torturas y violaciones en HD. Es como ver Apocalypse Now pero sabiendo que uno forma parte de eso, que es parte del reparto, un asistente de dirección. Estás involucrado, llevas el uniforme puesto.

Drone Pilots

Pero la pantalla genera cierto desapego y elimina progresivamente la empatía. Distance creates indifference. La psicología de la distancia. Se quita el valor humano de la ecuación.

Dentro de la guerra/fuera de la guerra/dentro de la guerra/fuera de la guerra.

No existe el switch. No somos robots.

Nada de cuerpo a cuerpo, rostros pintados de negro, vestimenta militar que se camufla en el terreno antes de que el cuerpo dispare a quemarropa. “Esperábamos a que se fueran a la cama y les disparábamos mientras dormían. Un asesinato cobarde”.

Como en la escuela, a los pilotos se les daba un boletín con un registro de su desempeño que les informaba el número de “insurgentes” que habían eliminado con un joystick.

Un número real: 1.626

Pesadillas recurrentes. Depresión. Pensamientos suicidas. Burnout. Estrés post-traumático. Las secuelas del videojuego letal no difieren de aquellas experimentadas al volver de una misión terrenal. Uno supone que los recuerdos tal vez sean menos “vívidos” (no hay olor a sangre, heridas en el cuerpo, visiones de carne y hueso jamás olvidadas, amigos que conocimos y ya no están) pero no menos angustiantes. Lo dicen las estadísticas y estudios del Ministerio de Defensa norteamericano. La guerra puede ser remota, pero el trauma es físico, presente y real. Uno lo lleva encima. O mejor dicho: lo carga.

Es incuestionable, de todas maneras, que para todo ser humano quitar la vida de otra persona es un evento traumático. Gajes del oficio.

Alguien lo bautizó Militainment (siempre el mundo de la guerra y el mundo del entretenimiento estuvieron ligados. Hoy se explota esa unión al máximo). Alguien forjó el término Game Of Drones.

Drones letales en: Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen

Strikes under the Bush Administration: 51
Strikes under the Obama Administration: 372

Según una investigación de la CNN, en el período 2004-2015 hubo un total de 2.499 muertes en Pakistán como consecuencia de los ataques con drones. Se calcula que un tercio de los muertos fueron civiles.

Dato llamativo: los drones son controlados por la CIA, no por la Fuerzas Militares.

¿Heroico? ¿Valiente?

Mientras escribo esto no puedo dejar de pensar: no es cuestión de victimizar a estos soldados tecnológicos; ellos asesinan a miles de civiles inocentes y destruyen aldeas enteras y desgarran el tejido de la humanidad. Pero la empatía nos hace humanos, justamente. Entendemos que esos jóvenes actúan como autómatas que creen estar defendiendo su país al clickear su tablero. La guerra es absurda. Siempre lo fue. Hay una lógica de la guerra que la justifica. La ética y la lógica de la guerra son difíciles de aprehender.

¿Son héroes? El pensamiento de lo heroico suele estar asociado a la idea de sacrificio. El valor está en el sacrificio mismo y no tanto en lo que se obtiene en respuesta a él. En el caso de los soldados, el sacrificio es existencial. Según el escritor y analista William Pfaff, los soldados son tanto verdugos como víctimas. El límite moral que separa al soldado del asesino se define por esta dualidad. La violencia del combatiente está autorizada y legitimada por el Estado. Pero para que esa violencia sea honorable el verdugo tiene que ser capaz de ser, al mismo tiempo, una víctima. Se erige un derecho recíproco de matarse mutuamente. Para Paul Kahn, profesor de Derecho de la Universidad de Yale, esto debe aplicarse en el marco de defensa propia, en donde exista un riesgo real de ser lastimado o asesinado, en donde el enemigo tiene una habilidad recíproca de causar daño.

Muchos sostienen que no existe moralidad en la guerra: simplemente, teoría bélica. La guerra es un infierno, en donde cada parte hace todo lo que esté disponible a su alcance para exterminar a la otra parte.

El uso de drones pareciera ubicarse al margen de esta “moralidad” aceptada. No existe en este proceder un riesgo de ser herido o abatido. No es una lucha equitativa. Se trata de un ataque unilateral no enmarcado ni regulado en una nueva dinámica bélica.

Joseph Campbell define al héroe como alguien que da su vida por algo más grande que sí mismo. Esta definición, que contempla participar de un proyecto mayor, podría aplicarse a los pilotos de drones. El Coronel Mathewson, en una nota con el Washington Post, aclaró: “El valor, para mí, es no arriesgar tu vida…es hacer lo que es correcto por las razones correctas”. Para reflexionar.

¿Cómo se definirá el honor marcial en el futuro? ¿Los gamers recibirán medallas por su valentía?

 

Jus in bello: justicia en la guerra

Principios: discriminación (quiénes son objetivos legítimos) y proporcionalidad (cuánto nivel de fuerza es moralmente apropiada; debe haber cierto equilibrio) 

Jus in bello regula la conducta de las partes involucradas en una guerra. Son lineamientos para que se combata de la mejor manera posible una vez que la guerra ha comenzado. Busca minimizar el sufrimiento al proteger y asistir a las víctimas con el mayor alcance posible. Se aplica a cada una de las partes en conflicto si importar las causas por las cuales están combatiendo (si no fuera así, cada bando reclamaría ser una víctima de agresión).

Las reglas de jus in bello están destinadas a contener la destructividad de la guerra, prohibiendo el uso de ciertas armas, protegiendo a los civiles y limitando las áreas de combate. Pero los nuevos métodos de las guerras contemporáneas (drones, armas nucleares) violan los principios de proporcionalidad e inmunidad.

Jus in bello: los agentes de guerra son responsables de sus acciones. Cuando los soldados atacan a personas inocentes o atacan a sus contrincantes de una manera que no es razonable o violan ciertas reglas de conducta justa, no cometen actos de guerra sino lisa y llanamente, asesinatos. La Ley Internacional sostiene que cada individuo, independientemente de su rango o status, es personalmente responsable de cualquier tipo de crimen de guerra que haya cometido. Si un soldado acata órdenes que sabe son inmorales debe hacerse responsable por ello. Los tribunales de crímenes de guerra tratan estos casos.

VietnamCuestionMoral

GuerraVietnamPrincipio0

GuerraVietnamPrincipio2

Nuremberg

 

 

 

 

https://www.wired.com/2016/04/eye-in-the-sky-modern-war-film/

https://cherrieswriter.wordpress.com/2014/02/13/military-speak-during-the-vietnam-war/

https://www.theguardian.com/world/2015/nov/18/life-as-a-drone-pilot-creech-air-force-base-nevada

https://www.nytimes.com/2013/02/23/us/drone-pilots-found-to-get-stress-disorders-much-as-those-in-combat-do.html

https://motherboard.vice.com/en_us/article/bmjdxq/the-curious-stressful-life-of-a-us-military-drone-pilot

https://www.youtube.com/watch?v=bGA8RFB0VSw

https://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/01/can-drone-pilots-be-heroes/424830/

https://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/01/can-drone-pilots-be-heroes/424830/

https://www.icrc.org/en/document/what-are-jus-ad-bellum-and-jus-bello-0

https://edition.cnn.com/2015/04/23/politics/obama-drone-warren-weinstein-hostages/index.html

 

 

 

 

 

 

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